Día 2

31/7/09

Amanece lloviendo.Nuestras vecinas del género femenino,se han pasado media hora duchándose y vistiéndose (sin ningún tipo de pudor) en la habitación, ha sido curioso y a la vez sorprendente y como han dicho Javi y Cristian, una buena manera de empezar el viaje.

A pesar de la lluvía y la amenaza de mal tiempo, nos pusimos manos a la obra y en poco tiempo disfrutábamos de la experiencia del metro de esta ciudad. Una estación muy vieja, parece que haya sido la primera estación de metro de toda la ciudad.

Primera imagen de New York: niebla, lluvía y un taxi….

La sensación en esta ciudad es agobiante. La humedad ronda el 90% ( sino más ) y cada 4 pasos uno está sudando la gota gorda. Pero dentro del metro, esa sensación es multiplicada por diez. Además, la entrada a los vagones es una carrera de empujones, obstáculos y una marea de gente que parece que te va a esmagar en medio segundo.

Nuestra parada de destino fue la más a sur de todo Manhattan, justo para pasear unos cuantos metros y embarcanos en el ferry que nos acerca a Staten Isand y desde el que se puede ver la Estatua de la Libertad de forma gratuita. La estatua en sí, no parece tan grande como se puede ver en la televisión o en fotos. Después del paseo en barco, al llegar al puerto, tan pronto como hemos salido, nos hemos vuelto a girar y otra vez de regreso a Manhattan.

Ese ferry es público y gratuito y es utilizado para hacer esta pequeña excursión y contemplar la estatua desde el agua en vez de pagar otro que lleva directamete a la isla donde se encuentra.

Vista panorámica del skyline de Manhattan desde el agua.


A la vuelta del viaje marítimo, nos hemos dado un paseo por Battery Park, donde estaba el antiguo castillo desde el cual registraban a todos los inmigrantes que llegaban a EEUU a principios del s.XX y donde ahora hay un pequeño museo. En los jardines de este parque, se encuentra una monumento en forma de bola, que se ha salvado del atentado de las torres gemelas.

A la bola, se le pueden ver con claridad los agujeros de los impactos y los trozos de metal hundidos.

Nuestra siguiente parada en la ruta ha sido World Trade Center ( la zona cero ), que la visita es más bien por pasar y ver eso que otra cosa, porque exceptuando el edificio del Financial Center, el resto es un cúmulo de obras, grúas y ruido. Algún día será una zona interesante de visitar, pero ahora tan sólo hay obras. Es mucho más impresionante ver la isla desde el agua y pensar lo que tuvo ser observar como los aviones se estrellaban contra esas moles de hormigón, que estar en el punto Cero en sí.

Una gran superficie llena de hormigón y de grúas es lo que queda de la zona cero, por el momento tan sólo están con los aparcamientos subterráneos.

Siguiendo con nuestra ruta, nos topamos con la iglesia de Trinity Church, con su cementerio en el jardin ( algunas tumbas son de 1750 ) y justo enfrente del centro de la economía mundial: Wall Street. Una marea de policia todos armados hasta las trancas, y con esos coches negros y blancos o las mega furgonetas V8 custodian la zona continuamente.

El centro de Wall Street, está coronado por gigante bandera de los EEUU en el edifcio de la Bolsa y la figura de George Washington enfrente. Alrededor algún rascacielos a destacar como la torre TrumpBuilding o el famoso Toro.

No fue nada fácil conseguir sacarse una foto de grupo con el famososo toro sin tener gente por el medio, hay decenas de personas por minuto rodeándolo.

Edificio de la bolsa en pleno Wall Steet, las enormes banderas con barras y estrellas se pueden ver en cualquier edificio oficial, tienda, hotel, etc.

Después de semejante caminata, bajamos al puerto a comer para reponer fuerzas y afrontar por la tarde el puente de Brooklyn.

Pero el tiempo nos jugó una mala pasada, y después de una tregua de varias horas y justo cuando llevábamos medio puente cruzado, se cerró a llover como si no lo hubiera hecho en años. Por un lado mejor, porque no todos los días se pueden sacar fotos al puente completamente vacío, pero por el otros nos tuvimos que fastidiar y volvernos al hotel sin ver la puesta de Sol y el encendido de las luces de la ciudad.

La lluvia también tuvo su lado bueno, gracias a ella pudimos pasear y sacar fotos en el puente de Brooklyn nosotros sólos. Otro momento de suerte. De izqda a derecha: Fran, Cristian, Javi, Jorge y Adrián.

Y una vista de Manhattan desde el puente de Brooklyn

Llegamos al hotel completamente empapados, pues desde el final del puente hasta la parada de metro más próxima hay un buen cacho, que por supuesto hicimos corriendo a todo trapo. Hay que decir tambié que desde que estamos aquí TODO el mundo ha sido super amable con nosotros y nos han indicado y ayudado en todo momento.

Al llegar al hotel la noticia del día: Las maletas han aparecido, menos mal, porque para los que no tenían ropa para cambiarse era un problema llegar calado hasta los huesos al hostal.

Mañana toca día de rascacielos y Central Park. A ver si el tiempo acompaña…..

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