Maun – Kanzhi



Cambiando de planes en el Kalahari

Recogimos nuestras cosas en el camping de Maun y tomamos rumbo al famoso y desconocido desierto del Kalahari.

Llenamos los depósitos de gasolina de los coches antes de meternos entre pecho y espalda más de 600 kilómetros por una zona desconocida y de la que no teníamos ningún tipo de información, ni siquiera un pequeño mapa.

 

Al otro lado de la carretera, la gente se fabrica un hogar con lo que tiene más a mano…

 

Y los niños improvisan camisetas de sus jugadores de fútbol y luchadores favoritos….

 



Esta región de Botswana, aunque tiene buenas carreteras, pero como desierto que es, está totalmente despoblada, y durante mucho tiempo tan sólo nos cruzamos con decenas de vacas que pastan en los arcenes y que en ocasiones se lanzan a cruzar, obligándonos a frenar de forma brusca. Hemos visto un par de accidentes por culpa de vacas, burros y otros animales domésticos.

La famosa carretera Trans-Kalahari y el desierto a ambos lados.

 

Con el paso de los días hemos aprendido técnicas para evitar tener que reducir la velocidad cada vez que vemos un grupo o rebaño de animales en medio de la carretera: El día de la excursión en camión, nuestro conductor nunca frenaba, simplemente tocaba varias veces seguidas el claxon sin apenas reducir la velocidad, y en el instante en que el camión se encontraba a escasos dos metros, las vacas se apartaban corriendo.

Hemos probado con esta técnica de despiste y nos hemos dado cuenta de que funciona bastante bien con los bovinos, perdiendo poco tiempo en frenar, esperar a que pasen con calma, etc, y volver a reanudar la marcha. El problema es que esta técnica no funciona nada bien con las cabras, que por desgracia son bastantes mas en número, y no se apartan nunca. En alguna ocasión hemos tenido que frenar el coche por completo, e ir a la misma carretera para espantarlas y poder seguir, con el consiguiente enfado de alguna que hacía por ponerse agresiva.

Sabía que las cabras son tozudas, pero no me imaginaba cuanto… Imaginad un rebaño de más de 300 cabras salvajes tumbadas tranquilamente en una carretera por la que apenas pasan vehículos, y que de repente lleguen dos coches a fastidiarle la siesta, pues esos éramos nosotros…

Paramos a desayunar en un arcén de la carretera, lleno de excrementos de elefante y búfalo, porque después de varios días de excursiones y paseos con los guías de los parques, podemos adivinar qué tipo de animal es viendo sus caquitas jaja. Varios coches pasan y nos dan juego de luces de manera reiterada….a lo lejos vemos a un hombre en medio de la carretera, que se le acaba de caer la gorra, y justo a su lado, un trípode!!!! Es el primer policía con radar que nos cruzamos en todo el viaje. Y la pregunta era obligada: Que hace un policía con un radar en medio del desierto del Kalahari?

Los que tenemos algo de experiencia con policías extranjeros sabemos que el punto número 1 en estas situaciones es no parar bajo ningún concepto, ni aunque te den el alto con los palitos que parecen piruletas, tampoco reducir la velocidad o cruzar la mirada con el policía, ya que cualquier movimiento puede ser suficiente para tener una excusa y pararte o seguirte detrás. Así que lo mejor es cabeza recta, velocidad constante y hacer como si el policía fuera una vaca como otras tantas que hemos visto en los arcenes. Pasamos los dos coches, pero justo el que venía detrás de nosotros, que no debía de tener las lecciones bien aprendidas, lo pararon…

Seguimos devorando kilómetros sin tener ni idea de dónde estará la próxima gasolinera, y si tendría posibilidades de ofrecernos combustible claro. Al contrario de lo que pensábamos inicialmente, la carretera está muy bien, y si todo sigue según lo previsto, llegaremos a la frontera con Namibia a buena hora. Otra cosa sería llegar de día, cosa que no creemos que sea posible. Una de las pocas cosas que nos habíamos planteado como linea roja en este viaje, era NO conducir de noche, para evitar sustos con animales o problemas inesperados, pues bien, apenas lo hemos podido cumplir un par de días nada mas….

Nos encontramos a dos niños caminando por el arcén de la carretera. Paramos para darles unas camisetas y unos bolígrafos.

Pasamos el primer poblado en mucho tiempo, pero no tenía gasolinera, y estábamos ya casi llegando a la reserva, la cosa se estaba volviendo a poner algo tensa, y el silencio dentro del coche era importante. Sería una faena, pero a la vez una gran experiencia que contar, decir que nos quedamos tirados sin gasolina en el desierto del Kalahari, a ver cuánta gente puede decir lo mismo!!!

Entre bromas y conversaciones intentando aliviar nervios y tensión, llegamos a otro pueblo a más de treinta kilómetros del anterior, pero la gasolinera que nos encontramos, estaba tomada literalmente por un rebaño de cabras que vivían en la sombra del tejado y que descansan sabiendo que nadie las iba a molestar. Lo dimos por imposible, y estábamos convencidos de que la única gasolinera estaría en la frontera con Namibia y nuestras posibilidades de llegar eran bastante ajustadas….

Gasolinera fantasma….

Un poco después, paramos los dos coches en el arcén, e improvisamos una reunión de emergencia en el medio de la carretera, que mejor lugar que una carretera completamente recta, vacía y en medio de un desierto para tener una reunión trascendental? ¿Qué estamos haciendo cruzando el desierto de oeste a este, conduciendo dirección a Namibia para tan sólo dormir, si al día siguiente tenemos que hacer casi novecientos kilómetros de regreso para llegar a Sudáfrica?

El motivo de este desplazamiento tan loco, era porque en un principio nuestro vuelo de vuelta hacia España iba a salir desde Windhoek, que es la capital de Namibia, y desde el camping estaba a poco más tres horas. Pero como finalmente regresábamos a España otra vez desde Johannesburgo, no tenía mucho sentido hacer 400 kilómetros de ida y otros tantos a la vuelta para solo dormir, cuando además podíamos ir hoy mismo recortándole distancia a la gran etapa de mañana….

Tomamos la decisión por unanimidad: Dar media vuelta, llegar al cruce donde estaba el desvío y seguir hacia el Sur en dirección a Sudáfrica, esperando encontrar un sitio dónde pasar la noche. En caso de no encontrarlo, montaríamos las tiendas en el arcén de la carretera. Como todavía eran las 14:00, aún podíamos hacer casi cuatrocientos kilómetros de la etapa del día siguiente.

De regreso, volvimos a parar en la gasolinera de las cabras para ver si por casualidad había alguien dentro y nos llenaba los depósitos. Allí no había nadie, pero pudimos disfrutar de una escena inesperada….todas las cabras escaparon corriendo, todas excepto una que acababa de parir hacía escasos dos o tres minutos. Su pequeña cría todavía estaba llena de líquido y la cabra tenía colgada la placenta. Como las cabras no nos iban a echar gasolina, dejamos a la nueva mamá tranquila y seguimos nuestra ruta con un nuevo punto de destino, un pueblo llamado Kanzhi, donde intentar pasar la noche.

 

El pobre cabritillo no entendía porque su madre no se acercaba ni respondía a su llamada.

Pasados los primeros instantes de miedo, y cuando nosotros ya nos íbamos, la cabra se acercó a su cría.

Después de la experiencia del parto de la cabra; una señal pequeña, vieja y algo rota, marcaba un pueblo con lo que parecía una gasolinera….como no teníamos nada que perder y estábamos ya un poco desesperados, entramos al pueblo, y allí apareció un único surtidor, en un descampado y con una mujer vestida de forma estrafalaria sirviendo gasolina a una fila de vehículos bastante importante. Llenamos los depósitos e incluso nos entregó una factura…..no sabemos muy bien para que vale, pero ella la escribió y nos la ofreció. .

Un gran look para servir gasolina en el Kalahari, aparte de ser original, la mujer era bastante simpática.

A escasos metros de la gasolinera, un cartel mostraba un local de «comida rápida». Quizás dentro de unos años podamos ver algún Jay´s Fast Food en las grandes urbes europeas ….

 

De camino a Kanzhi dejamos una mancha negra en nuestro expediente, y es que por dos veces atropellamos dos gallinas que se cruzaron en la carretera justo cuando nosotros pasábamos. A la primera le dimos un golpe y salió despedida por el aire, pero la segunda no tuvo tanta suerte…. Se encontró entre nosotros y un camión que circulaba en sentido contrario, escogiendo el lado de nuestro vehículo…. como resultado; una nube de plumas y la defensa del coche fuera de su sitio.

El Sol se pone en el Kalahari. Llevamos muchos días, pero no nos cansamos de ver estos cielos rojos al atardecer…

 

Cuando llegamos Kanzhi era ya prácticamente de noche, una gasolinera, tenía algo parecido a un lodge con habitaciones. Preguntamos si había alguna zona de camping para pasar la noche. Nos ofrecieron acampar, pero por poco más dinero tenían una habitación con cama para dos personas.

Preguntamos por la posibilidad de dormir todos en la habitación aunque fuera en el suelo, y nos enseñaron el cuarto….Que era el gimnasio!!!!, allí tenían una cama, y en un cuarto continuo, una terraza reconvertida a habitación (sin baño). Negociamos le precio con el dueño y por 600 pulas (60€) nos dejaron las dos “habitaciones” y pusieron dos colchones de la época de Livingstone



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