Namushasha – Kasane

Los elefantes también saben nadar.

Por segundo día consecutivo llegamos temprano a nuestro destino, y es que la distancia entre el camping y la ciudad de Kasane, es más bien escasa en comparación con otros días.

En estos países la carretera es una parte más del terreno, los conductores somos los elementos extraños…

La primera y única serpiente que encontramos en todo el camino. Un chicos ingleses la atropellaron con su 4×4


Kasane es un pueblo punto de encuentro de viajeros que quieren visitar el parque Nacional de Chobe, el río y las zonas próximas. Gracias al movimiento constante de turistas, está en crecimiento constante, y tiene todo tipo de comodidades que en otros lugares consideramos como básicas. Una de ellas es tener un banco abierto, así que lo aprovechamos para cambiar dólares a pulas, que es la moneda local de Botswana.


Nuestro camping está se encuentra al final de la única calle importante que tiene el pueblo, por esa calle, con una frecuencia de casi un minuto, pasan por delante de nosotros muchísimos coches 4×4 repletos de turistas que van o vienen de sus safaris particulares contratados en los lodges.

El centro de Kasane está vigilado por policía y algún camión del ejército, que aunque parece que no están, si uno se fijan aparecen.



Preguntamos en recepción del camping si habría la posibilidad de hacer un viaje en barco por el río Chobe, que está justo pegado al recinto. El precio que nos dieron, unos 23 dólares por persona, nos pareció razonable sobre todo teniendo en cuenta el tiempo del trayecto, unas 3 horas. Al cabo de un rato, ya estábamos montados en algo parecido a una gabarra, con otras 20 personas, dispuestos a pasear por el río que separa Botswana de Namibia


El viaje no puede ser más rentable, tanto en precio como en animales avistados. Empezamos viendo un elefante en lo que es un tipo de islote en medio del río. ¿Cómo llegaría hasta allí? Tras el elefante, encontramos un grupo de hipopótamos tomando el Sol en una charca de barro, a escasos metros, un cocodrilo de casi 3 metros de largo que también disfrutaba su rato de Sol.

El hipopótamo más activo intenta comer algo tranquilamente mientras el resto duermen enterrados en el barro.

Y a pocos metros su vecino el cocodrilo descansa con un ojo abierto. Cuando uno de los barcos se acercó demasiado, abrió la boca y a gran velocidad entró en el río.


La plataforma del barco no es muy fiable, en algunas zonas, es posible que si alguien se descuida un poco o arriesga intentando sacar una foto termine en el agua, con el consiguiente susto o desgracia. Da un poco de miedo pensar en los resultados de un chapuzón en un río lleno de cocodrilos e hipopótamos. Así que actuamos con cuidado procurando no acercarnos mucho a los laterales.

Estos cocodrilos parecen estar esperando a que alguien resbale y caiga al agua ¿Quién quiere ser el primero?


Las orillas del río están llenas de cocodrilos, springboks y varias familias de monos que conviven todos juntos en amor y compañía, salvo cuando hay hambre. Pero lo más espectacular de todo el día, y quizás uno de los momentos del viaje, con la jirafa muerta y el leopardo, ha sido ver como un grupo de elefantes cruzaba el río todos en fila, siguiendo a la hembra dominante que lideraba. Todos los paquidermos en un escrupuloso orden cruzaron el profundo río, llegando incluso a sumergirse en su totalidad, tan sólo sacando una pequeña parte de la trompa, a modo de periscopio, para poder respirar. Incluso los elefantes más pequeños del grupo, agarrados con la trompa a la cola del elefante que iba delante consiguieron cruzar y llegar al islote. Simplemente impresionante….

Tras comprobar la zona, la hembra dominante atraviera el río y tras ella el resto de la manada….

Una hembra de elefante y su pequeña cría llegan a la orilla e intentan subir. El pequeño tiene algún que otro problema para conseguirlo.


Para terminar el espectáculo de los elefantes, un grupo de tres que llegaron un poco rezagados también cruzaron, pero cuando les faltaba tan sólo un tramo del camino decidieron que era mejor divertirse un poco en el agua, así que empezaron a jugar entre ellos, subiéndose unos encima de otros, saltando e incluso girándose por completo sacando las patas a la superficie. Con lo que nuestras dudas iniciales quedaron resueltas: Los elefantes saben nadar y bucear aunque pesen toneladas.

Aburrido ya de los juegos acuáticos, este elfante sigue su camino mientras el resto todavía permanecen en el agua.

Tres elefantes pelean y juegan en el río. Aunque no lo parezca están apoyados unos encima de otros, pues en esa zona el agua los cubre por completo.


El día no podía dar para mucho más, y cuando llegamos al muelle eran casi las seis y media ya. Con mucho frío, porque la oscuridad le ganaba camino a la luz, volvimos al camping con otro recuerdo inolvidable.

Pasan los días pero es imposible aburrirse de las increíbles puestas de Sol que este continente nos ofrece….


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