Haciendo amigos en las pistas.

Al levantarnos y abrir la tienda, comprobamos que no nos habían dado una parcela en la parte final del camping, sino en el principio del río…. A escasos 2 metros de las tiendas empezaban los juncos, y a esa zona ya llega el agua. Así que con razón sentíamos tan cerca los hipopótamos por la noche, tanto que se habían paseado por todo el contorno de las tiendas, todo lleno de huellas, pisadas y marcas.

Las vistas no podían ser mejores, pero la situación nocturna fue bastante movida…Justo por delante de las tiendas teníamos el camino hecho por los hipopótamos…


El camping tiene unas torres de madera, desde las que se puede ver una zona muy grande del río, las marismas y los animales sin ningún tipo de peligro.

Parece una torre de la guerra de Vietnam, pero es un estupendo mirador desde donde se puede ver todo el río.

Desde lo alto de la torre, pudimos desayunar y disfrutar de un grupo de hipopótamos.


La franja de Caprivi, es un tramo de carretera de casi 200 kilómetros completamente rectos y lleno de señales que avisan de peligro por cruce de elefantes. La vegetación es siempre la misma: bosque bajo, maleza y de cuando en vez, algún arcén quemado; un sistema de limpieza de cunetas un tanto extraño pero muy utilizado por estos países.

Esta foto salió con regalo. Quería inmortalizar a la mujer con la mochila en la cabeza y llevaba un niño la espalda !!!

Decenas y decenas de campos de fútbol aparecen a ambos lados de las carreteras. Aquí un grupo de niños juegan durante el tiempo de recreo de su colegio.

Pasamos con más facilidad de la esperada la frontera entre Namibia y Botswana, tuvimos que realizar una desinfección de calzado y las ruedas del coche, en unas bandejas, llenos de un líquido desinfectante que evita la propagación de enfermedades tales como Fiebre Aftosa, Ántrax, etc.



Hace algunos años, Botswana sufrió una epidemia de Fiebre Aftosa que propició la colocación de unas vallas perimetrales a lo largo de todo el país para evitar la propagación de la enfermedad. Cuando se empezaban a recuperar, una cepa de Ántrax volvió a sembrar el pánico entre la población y la economía, llegando incluso a diezmar la población de leones en los parques. Es por eso que los límites de las regiones internas, están acotados por unas vallas metálicas, y las entradas/salidas vigiladas por personal, que obligan a todo el mundo a desinfectar el calzado y las ruedas de los vehículos para poder seguir el viaje.



Por primera vez en varios días, teníamos la tarde libre, así que con la recomendación de la gente del camping, aprovechamos para hacer una visita a un poblado original; lo que por desgracia resultó ser un mini parque temático para turistas. Tras recorrer varios kilómetros de pistas con algunos pequeños poblados esparcidos por la zona, llegamos al recinto en el cual ya estaban a punto de marcharse todos a casa.


Mientras un chico muy bien vestido, y con un reloj de oro bastante grande, nos daba la bienvenida, el resto de trabajadores se ponían de nuevo los trajes y disfraces para proceder con nuestra visita.

De lo más destacado de la visita es el órgano/xilófono hecho con calabazas, que bien sonaba !!!!


El hombre del reloj era el guía, y suponemos que el dueño. Nos fue explicando durante toda la visita las distintas maneras de moler el grano, como se las ingeniaban para proteger a los animales domésticos de los depredadores, donde dormían, como cazaban e incluso en un momento de la visita, un hombre vestido de santero nos deleitó con un baile de buena suerte… Si durante toda la estancia me daba bastante vergüenza ver como la gente se iba cambiando y preparando para actuar cuando llegáramos a su zona, con el baile del santero fue mucho peor todavía.

Yo soy más de museos etnográficos y de un buen guía que te explique las cosas que de una representación semi forzada, y en este poblado, por desgracia lo primero priorizaba sobre lo segundo. Porque la verdad es que tenían buena base para hacer algo interesante, pero optaron más por una teatralización permanente. Una pena…

Aquí nos enseñan como funciona una trampa para roedores. Vemos que el truco del palo, con la cuerda y el peso es internacional.



Está muy bien conocer como vivían, se alimentaban e incluso como buscaban la forma de solucionar los problemas cotidianos más sencillos, sin apenas recursos. Incluso en muchos de los poblados que se encuentran a ambos lados de las pistas, es posible que sigan utilizando los mismos métodos. Lamentablemente no es lo mismo que nos lleven a un pueblo y lo vayan explicando y contando, a que lo escenifiquen con un espectáculo para sólo seis personas….

El supuesto chamán del poblado realiza un baile para darnos buena suerte en nuestro viaje….

Tras el show del poblado, volvimos a nuestro campamento. De camino, nos encontramos con un par de niños que volvían a su casa de llenar una garrafa de agua con bastante mal color. Paramos y les preguntamos como se llamaban, resultó que eran un niño y su hermana mayor. Les regalamos unas camisetas y como tenían hambre, también les dimos un bote de comida, igual al que intentamos comer David y yo en Swakopmund. Se fueron muy contentos con sus camisetas nuevas y la comida.

En el camino de entrada al camping nos paramos delante de un Baobab. Estos árboles pueden llegar a tener hasta dos mil años y almacenar en su interior cantidades superiores a los cien mil litros de agua. Realmente son impresionantes, sobre todo porque las ramas comienzan muy muy arriba, y el tronco de forma circular y redonda es enorme.

Entre todos no fuimos capaces de rodear ni la mitad del diámetro del árbol ……

Este hombre se estaba dando un chapuzón en el río cercano a nuestro camping. Al fondo se pueden ver unas señales de tráfico que nos indican que en temporadas de más sequía una pista debe atravesar el río.

Esta vez, nuestra parcela en el camping no tiene rio, ni juncos ni sorpresas aparentes. Es una zona de hierba bien cuidada y tiene unos servicios con ducha bastante originales: Unas calderas, situadas entre la zona de acampada, son utilizadas para calentar el agua que después podemos utilizar para ducharnos. A media tarde, un trabajador del camping las enciende con unos troncos y un chorro de aceite; que el fuego mantenga el agua caliente hasta la noche eso ya es responsabilidad nuestra.


Imagen de la caldera que tenemos que encender y mantener si queremos ducharnos con agua caliente...


Pasamos las últimas horas del día, descansando, disfrutando de una puesta de sol tranquila, tomando algo en la terraza del lodge, escribiendo unas postales y en definitiva relajándonos; porque a pesar de estar de vacaciones, a veces siento el programa que tenemos es tan extenso que no somos conscientes de donde estamos y lo que estamos haciendo realmente.

Un cartel en la pared del baño nos lo deja todo bien claro, podemos encontrarnos con una manada de elefantes cruzando entre las tiendas por la noche….


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